La soja terminó la jornada con precios en baja en Chicago, en línea con la toma de ganancias que registró el aceite tras las fuertes subas recientes y con las condiciones ambientales favorables para el progreso del último tramo de la siembra 2026/27 en el cinturón sojero/maicero, para donde los pronósticos extendidos de 6 a 10 días auguran lluvias superiores a las marcas normales para la época del año.

Las solicitudes de exportación de soja durante mayo crecieron 104% versus abril (+284 mil tons), en línea con el avance estacional de la cosecha y el cierre de negocios comerciales.

El promedio de la zafra 2025/26 fue de kg/ha 9.338. La variedad INIA Merín volvió a liderar en área sembrada y productividad. INIA advirtió que existe una alta probabilidad de un evento Niño para la próxima zafra.

Bernardo Tisnés, de Nufarm Uruguay, asegura que aun sembrando hasta el 20 de junio la ecuación rendimiento-precio sigue siendo la más conveniente del invierno, con valores en torno a los US$ 590 por tonelada.

Según Bernardo Tisnés, técnico comercial de Nufarm Uruguay, será el grupo de cultivos con mayor área en la temporada invernal, impulsado por el crecimiento de los híbridos y las nuevas tecnologías para control de malezas.
En la previa de un fin de semana largo en Estados Unidos, donde este lunes 25 se conmemorará el Día de Los Caídos, Chicago cerró con alzas para la soja, el maíz y el trigo, que tuvieron por principal fundamento la especulación de los inversores con un compromiso de compras chinas de productor agrícolas estadounidenses por, al menos, US$ 17.000 millones.
El presidente argentino Javier Milei anunció una rebaja de los derechos de exportación para trigo y cebada, que pasarán de 7,5% a 5,5% desde junio de 2026, además de prometer un esquema de reducción gradual para la soja a partir de enero de 2027, condicionado a la evolución de la recaudación.

El área total de cultivos de invierno podría superar a las 850 mil hectáreas, la más alta del siglo. El trigo es la gran incógnita, con costos cerca de US$ 1.000 por hectárea y el ojo puesto en el clima.

El sector agrícola uruguayo ha retrocedido en análisis de suelo justo cuando los costos de fertilización exigen mayor precisión. Hoffman advierte que el área muestreada no llega al 50% y que la tendencia parece moverse en el sentido contrario de la lógica.

Según un relevamiento de Unicampo Uruguay, que hace pocos días realizó consulta que involucra casi al 20% del área sembrada, el cambio de tendencia llegó cuando el avance de la cosecha superó el 70% y, sobre todo, comenzaron a ingresar los datos del centro sur y sur del país.
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