
En una semana con oscilaciones en la tendencia de los precios de los principales productos agrícolas, en el último día de operativa en Chicago se registraron aumentos. El trigo fue el que más dinamismo mostró. En cambio, el aceite de soja bajó casi US$ 8/t en la jornada luego de las agudas subas de la jornada anterior.

Los cereales sufrieron pérdidas nuevamente en la rueda de ayer en Chicago, contrariamente a la soja que anotó subas. El informe de ventas de exportación del USDA reveló un marcado dinamismo para las ventas de la oleaginosa estadounidense.

En la rueda de ayer en el Chicago Board of Trade se dieron subas generalizadas en los precios de los principales productos agrícolas, rebotando tras las fuertes caídas en las últimas dos jornadas.
Los sorpresivos datos bajistas divulgados por el USDA en el WASDE el lunes siguieron pesando sobre las referencias agrícolas en Chicago ayer.
Los precios de los principales productos agrícolas cayeron de forma significativa en la primera rueda de esta semana luego de que el informe de mercados del USDA, el WASDE, sorprendiera con cifras de producción muy por encima de lo que esperaba el mercado.
Tras dos campañas marcadas por la sequía y precios excepcionalmente altos, el mercado del aceite de oliva en la Unión Europea comienza a mostrar señales de normalización en 2025/26.

El área sembrada con sorgo en Brasil viene creciendo a ritmo sostenido y se encamina a una nueva expansión en la zafra 2025/26, impulsada principalmente por la demanda de la industria de etanol a base de cereales.
Tras más de 25 años de negociaciones, el acuerdo entre el Mercosur y la Unión Europea, el acuerdo da un paso más hacia su firma. El presidente de la Asociación Rural del Uruguay (ARU), Rafael Ferber, destacó que la aprobación del Consejo de la UE para proceder a la firma marca un punto de inflexión, aunque indicó que “todavía no se firmó; cuando se firme capaz que festejamos, porque ya estuvimos muy cerca”.
Desde la mirada gremial, el acuerdo no debe analizarse únicamente como un hito político o diplomático, sino como una herramienta concreta que puede redefinir el posicionamiento del agro uruguayo en su principal mercado de alto valor. Ferber subrayó que el paso dado en Europa es significativo, pero insistió en la necesidad de avanzar con rapidez a nivel interno. “Lo que nosotros tenemos que hacer ahora es votar ágilmente en nuestro Parlamento”, señaló, marcando que los tiempos institucionales también inciden en la competitividad.
La carne como motor
El análisis de Ferber parte de una constatación clara: el sector cárnico llega a este escenario en una posición relativamente sólida. “El sector cárnico es el que está funcionando”, afirmó, en referencia a un rubro que ya tiene una inserción consolidada en el mercado europeo y que concentra buena parte de las exportaciones regionales de alto valor.
Los datos del Foro Mercosur de la Carne (FMC) refuerzan esa lectura. Entre 2020 y 2024, el Mercosur exportó a la Unión Europea entre 1.200 y 1.350 millones de dólares anuales en carne bovina, lo que explicó entre el 70% y el 75% de las importaciones extra comunitarias de ese producto. Se trata, además, de ventas enfocadas en cortes de alto valor, lo que confirma la relevancia estratégica de ese destino.
Sin embargo, Ferber planteó que reducir el impacto del acuerdo únicamente a la carne sería una mirada incompleta. “Para el sector agropecuario, para carne roja, para arroz, para muchos productos, este va a ser una diferencia enorme”, sostuvo, introduciendo una visión más transversal sobre los efectos potenciales del nuevo marco comercial.
Arroz y agricultura
Desde ese enfoque más amplio, el presidente de la ARU puso especial énfasis en el sector arrocero, que históricamente ha dependido de cuotas y condiciones de acceso para sostener su competitividad. “El sector agrícola tiene aumento de cuotas y el sector arrocero puede capitalizarlo de buena forma”, afirmó.
Ferber evitó plantear el acuerdo como una solución mágica. “No te voy a decir que va a ser un antes y un después”, aclaró, pero insistió en que el acceso ampliado al mercado europeo —el que mejor paga— introduce un cambio cualitativo. “Evidentemente aumenta la cuota en el mercado que más nos paga, así que tiene que ser positivo”, resumió.
Las precipitaciones frecuentes y bien distribuidas han cambiado el ánimo del productor y permiten observar cultivos con buen desarrollo general en el norte del país. El ingeniero agrónomo Álvaro Mazzilli, de Agrocentro Salto, dijo “venimos regaditos, venimos bien, con muy buenas precipitaciones, los campos muy lindos y los cultivos también”. Más allá de algunos retrasos iniciales por bajas temperaturas en primavera, el balance climático es claramente positivo.
Mazzilli subraya que el agua llegó en los momentos clave y eso marcó la diferencia. “No le faltó agua cuando más precisaba”, resume, destacando que hoy la mayor parte de los cultivos ya tienen “el partido jugado” y entran en la recta final dependiendo del manejo previo y de cómo acompañen las condiciones en las próximas semanas.
Maíz con los rindes esperados
En el caso del maíz, uno de los focos de preocupación en campañas anteriores fue la chicharrita. Sin embargo, este año el escenario es distinto. “El tema chicharrita viene bastante tranquilo”, afirmó Mazzilli, apoyándose tanto en relevamientos de INIA como en la observación a campo. Incluso señaló que hoy se detecta “menos chicharrita de la que había” en igual período de la campaña pasada.
El cultivo acompañó bien pese a un arranque algo enlentecido por temperaturas bajas en septiembre y octubre. Con el agua presente, el potencial productivo se sostuvo y eso devolvió confianza a los productores, al punto de que algunos volvieron a apostar por maíces de segunda o tardíos. “Ya se perdió un poco ese miedo gracias a los relevamientos y al manejo que se hace”, indicó.
En cuanto a rendimientos, el abanico es amplio y depende del objetivo de cada sistema. En esquemas bajo riego, Mazzilli explicó que “se apunta a entre 10.000 y 11.000 kilos”, con la posibilidad de superar esos valores si la temperatura acompaña en momentos clave como la polinización. En planteos más conservadores, hay productores que cierran sus números con 4.000 a 5.000 kilos, ajustando densidad de plantas y nitrógeno según destino y necesidades.
Soja: un desarrollo destacado
La soja es otro de los cultivos que muestra un desempeño destacado. “Hacía tiempo que no veíamos una soja tan buena”, afirmó Mazzilli, al referirse a los lotes de primera. Si bien la soja de segunda tuvo un inicio más complejo, principalmente por la alta carga de rastrojo de los cultivos de invierno y algunas dificultades de implantación, el cultivo logró recuperarse y hoy “viene empujando lindo para las fechas que estamos”.
El diferencial frente a la campaña anterior es claro. A esta altura del año pasado, la falta de agua ya era evidente. Hoy, en cambio, las lluvias permiten encarar enero con algo más de margen. “No te digo que esté salvado, pero tenemos un changüí con respecto al año pasado”, explicó. Mazzilli recordó que, con las altas temperaturas del norte, 40 o 50 milímetros pueden consumirse rápidamente, pero el buen desarrollo radicular ayuda a explorar mejor el perfil del suelo.

En contraste con el maíz de primera, el productor Gabriel Carballal sostuvo que la soja viene mostrando una "mayor resiliencia" frente al déficit hídrico, al menos en esta etapa del ciclo, en gran parte del litoral sur y centro-sur agrícola.
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