A partir de 2027, el instituto recibirá el 50% de un tributo ya existente que se vierte al LATU, lo que le aportará cerca de US$ 850.000 anuales y reducirá su dependencia del Presupuesto nacional.
La Rendición de Cuentas presentada este martes incluye un artículo que modifica el destino de un impuesto del 2 por mil que pagan las exportaciones de los productos lácteos. A partir del 1° de enero de 2027, el 50% de ese tributo se destinará al Instituto Nacional de la Leche (Inale) y el restante 50% continuará yendo al Laboratorio Tecnológico del Uruguay (LATU), en concepto de bonificaciones para el sector.
La medida no crea un nuevo impuesto ni incrementa la carga fiscal: únicamente reasigna el destino de recursos ya generados por la actividad exportadora láctea. Las gremiales lecheras venían reclamando hace años que esos recursos se destinarán en su totalidad para financiar al Inale.
En promedio durante los últimos cinco años, ese tributo ha representado unos US$ 1,7 millones anuales para el sector, por lo que la porción que recibirá el Inale rondará los US$ 850 mil.
El cambio apunta a resolver una debilidad estructural del instituto. Actualmente, el funcionamiento del Instituto demanda recursos del orden de US$ 1,4 millones anuales, destinados principalmente al financiamiento de su estructura técnica y administrativa. Sin embargo, la asignación presupuestal de Rentas Generales es de apenas $ 35 millones hace varios años, unos US$ 850 mil, por lo que siempre requiere de refuerzos presupuestales para cubrir sus costos de funcionamiento.
Con la nueva fuente, el instituto prácticamente duplicaría sus recursos disponibles.
La propuesta busca alinear al Inale con el esquema de financiamiento que ya tienen otros institutos sectoriales agropecuarios, que cuentan con fuentes propias vinculadas al desempeño económico de los sectores que atienden, según argumentó el Poder Ejecutivo en la Rendición de Cuentas.
