Más allá de los grandes titulares acerca de la suba indiscriminada de aranceles a la importación anunciada ayer por el presidente de Estados Unidos, Donald Trump, los detalles dentro de los distintos rubros todavía estaban por saberse.
En el caso de los principales proveedores internacionales de carne vacuna al mercado estadounidense (más allá de sus vecinos en América del Norte) la tasa pasa a ser de 10%, tanto para los países del Mercosur como para los de Oceanía.
En principio, esta tasa se aplicaría para los productos que se embarquen dentro de cuota (actualmente 0%) y se agregaría a los embarques fuera de cuota, con lo que pasarían de tributar 26,4% a 36,4%. Pero es algo sobre lo que en la noche de ayer todavía no había certezas. “Parece que es 10% para todo, dentro y fuera de cuota”, especuló un integrante de la industria frigorífica consultado anoche.
Es claro que, en el caso de Australia y Nueva Zelanda, que tienen cuotas de unas 400 mil y más de 200 mil toneladas respectivamente, la tarifa se aplica dentro de cuota. Al ser cuotas tan voluminosas, estos países solo operan con Estados Unidos dentro de cuota, por lo que pasarán de 0% a 10%.
Esta decisión impactará en un aumento de la competitividad de la producción doméstica estadounidense en comparación con el producto importado, fundamentalmente en el caso de carne magra para industrializar, que es el grueso de lo que se importa desde América del Sur y Oceanía. Además, con seguridad se reflejará en un aumento en el precio de los productos elaborados (hamburguesas, albóndigas, etc) a los consumidores.