
Una delegación del Banco Mundial se reunió con las gremiales agropecuarias para escuchar de primera mano la visión del sector privado sobre los desafíos y oportunidades del agro uruguayo.
La reunión, solicitada por el propio organismo internacional, tomó por sorpresa a la Federación Rural. Su presidente, Rafael Normey, reconoció que “la verdad es que no estamos acostumbrados a que un organismo de este nivel pida reunión con Federación Rural”, comentó el dirigente.
Según explicó Normey, el intercambio permitió trasladar a los representantes del Banco Mundial una mirada distinta a la que habitualmente reciben a través de los canales oficiales.
“Este tipo de organismos suele construir sus líneas de acción dialogando con los gobiernos, pero en este caso también quisieron escuchar a los privados, y eso nos dio la oportunidad de contar nuestra verdad, que seguramente tiene diferencias con la verdad oficial”, sostuvo.
Durante la reunión, la gremial buscó poner sobre la mesa la realidad actual del sector productivo y de las distintas cadenas agropecuarias del país. El objetivo fue identificar áreas donde eventuales proyectos de cooperación internacional puedan generar impactos concretos. En ese marco, se abordaron temas vinculados al riego, la capacitación de productores, el fortalecimiento de las cadenas productivas, la valorización de la producción natural y posibles mejoras institucionales o de políticas públicas.
El presidente de la Federación Rural señaló que la delegación del organismo internacional mostró interés en varios de los planteos realizados.
“Por lo que nos comentaban, fue bastante novedoso para ellos todo lo que les planteamos; no esperaban que les diéramos tanto contenido conceptual”, afirmó Normey al valorar el intercambio.
Entre los asuntos que surgieron en la conversación también apareció el programa Procría, impulsado por el gobierno con el objetivo de mejorar los resultados del sector criador. Desde la Federación Rural se reconoció que la iniciativa puede generar efectos positivos para los productores que participan, aunque se advirtió que su incidencia sobre el rodeo nacional es acotada.
Normey explicó que el programa alcanza aproximadamente a 150.000 vacas y podría derivar en la producción de entre 15.000 y 20.000 terneros adicionales. Sin embargo, recordó que el rodeo nacional supera ampliamente los tres millones de vientres.
“Estamos hablando de programas que atienden unas 150.000 vacas y generan 15 o 20 mil terneros más en un universo de más de 3 millones, por lo que no cambian los números nacionales”, señaló.
El dirigente remarcó que este tipo de herramientas pueden mejorar la eficiencia y los resultados económicos de los establecimientos beneficiarios, aunque insistió en que deben evitarse esquemas de asistencia permanente. “No nos gusta que sea algo perpetuo, porque llega un momento en que la asistencia técnica gratuita deja de valorarse y no se aprovecha como corresponde”, advirtió.
En esa línea, planteó que los programas de apoyo deberían tener un horizonte claro que permita a los productores avanzar hacia la autosuficiencia. “Tiene que haber un compromiso de que luego la propia rentabilidad del proyecto permita pagar la asistencia y destetarse del Estado”, afirmó Normey, subrayando la importancia de que las políticas públicas contribuyan a fortalecer la autonomía y la competitividad del sector agropecuario.



