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A días del 30 de abril, el bloque aún no define cómo distribuir los cupos del acuerdo con la Unión Europea para lo que resta de 2026. Si no hay consenso, se aplicaría el criterio de “primero llegado, primero servido”, con ventaja para los países de mayor volumen exportador.

Las negociaciones dentro del Mercosur siguen sin avances en la definición del reparto de las cuotas arancelarias previstas en el acuerdo con la Unión Europea para el tramo inicial de 2026.

Según indicó la vicecanciller Valeria Csukasi en diálogo con Informe Tardáguila, el escenario permanece abierto: “sin avances aún”.

El punto en discusión es cómo asignar los cupos en los meses que restan de este año, dado que el acuerdo establece plazos más claros para 2027, pero deja una ventana de incertidumbre para la transición.

El riesgo del “primero llegado”

Ante la falta de consenso, toma fuerza una alternativa que genera preocupación en algunos países del bloque: la aplicación del criterio de “first come, first served”.

“Si no hay distribución para los meses que quedan de 2026, será first come first served”, explicó Csukasi.

Este esquema implicaría que los cupos se utilicen en función de la rapidez de colocación en el mercado europeo, lo que, en los hechos, favorecería a países con mayor volumen y capacidad operativa, como Brasil en el caso de la carne vacuna, por ejemplo. 

A diferencia de la cuota Hilton, la nueva cuota de 99 mil toneladas de carne vacuna —que incluye el TLC entre la Unión Europea y el Mercosur— se aplicará por año calendario y no agrícola.

Como el acuerdo provisional comienza a regir desde el próximo 1º de mayo, los países del Mercosur tendrán un cupo de 13.200 toneladas peso carcasa hasta diciembre, haciendo un prorrateo del cupo anual. En enero, de 2027 sí se sumarán otras 19.800 toneladas, hasta completar las 99 mil tons en un plazo de cinco años, a razón de 20% por año. Esta nueva cuota pagará un arancel del 7,5%.

Existe como punto de partida un viejo acuerdo de 2004 del sector privado, que se refrendó en 2010, que distribuía la cuota en un 42,5% para Brasil, 29,5% para Argentina, 21% para Uruguay, y 7% para Paraguay. Precisamente, este último país puso sobre la mesa una propuesta de dividirla en cuatro cuatros iguales (25% cada uno), algo que está muy lejos de ser aprobado por consenso. 

El 2027 con reglas definidas

Más allá de la incertidumbre actual, el calendario del acuerdo obliga a una definición más estructural para el próximo año.

“Para 2027 sí o sí hay que tener distribución y comunicarla tres meses luego de la entrada en vigor”, señaló la vicecanciller.

Eso implica que el Mercosur deberá llegar con un criterio acordado hacia fines de setiembre, para cumplir con los tiempos establecidos y dar previsibilidad a los exportadores.

Por ahora, sin embargo, el foco está puesto en resolver el corto plazo. Con el 30 de abril como referencia, el bloque enfrenta días decisivos para evitar que la operativa de las cuotas quede librada a la lógica del mercado y con mayor chance de ser aprovechada por los países con mayor escala (Argentina y Brasil). 

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