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Un ingeniero agrónomo ofrece una primera aproximación técnica completa usando información oficial disponible en línea, antes de comprometerse con un proyecto formal.

El riego se consolida como la próxima gran palanca productiva del agro uruguayo, pero muchos productores no saben por dónde empezar. “Hay bastante desconocimiento en términos generales sobre cómo iniciar un proyecto de riego”, reconoce el ingeniero agrónomo Daniel Ordoqui, quien desarrolló un servicio de prefactibilidad que busca precisamente acortar ese camino.

La propuesta apunta a un problema concreto: antes de embarcarse en un proyecto formal —que requiere contratar un ingeniero agrimensor, un ingeniero civil, un ingeniero agrónomo y en algunos casos un estudio de impacto ambiental, con un costo que oscila entre US$ 4.500 y US$ 7.000— el productor puede obtener una primera radiografía técnica de su predio. Solo necesita aportar los padrones y el departamento.

“Hoy la tecnología nos permite acceder a una primera aproximación de un proyecto de una manera simple, segura y sobre todo, económica”, señala Ordoqui a Informe Tardáguila. 

El servicio se apoya en información oficial disponible en línea —IDE, MGAP, Ministerio de Ambiente, GeoCatastro— y entrega un informe que incluye planialtimetría del predio, ubicación del terraplén, volumen de tierra a compactar, área del lago, volumen de agua a almacenar, caudal ecológico, cuenca, trazado y dimensionamiento de canales, área de riego, tipo de suelos, capacidad de almacenaje hídrico, ubicación de posibles sistemas de riego —pivot, cañón o gravedad—, opciones multiprediales, estimación de inversión y planificación de agua para bebederos.

El riego también es para el productor mediano y pequeño

Ordoqui está trabajando actualmente con un grupo de productores en la zona de San Jorge y Carpintería, Durazno, y los casos ilustran bien el potencial que existe más allá de las grandes explotaciones.

Uno de ellos, productor ganadero de perfil medio, cuenta con un tajamar de espejo de agua de 4 hectáreas que le alcanza para regar 10 hectáreas de maíz.  “Tradicionalmente planta maíz para grano y planta entera para silo. Con ese riego se asegura la producción”, explica el técnico. El sistema previsto es por escurrimiento, para garantizar que al cultivo no le falte agua ante una situación climática crítica.

Otro productor de la misma zona también apunta a regar 10 hectáreas, pero a partir de un pozo semisurgente con caudal suficiente. En ese caso no hay obra civil de por medio: solo la bomba y la distribución por gravedad. “La idea es que pequeños y medianos productores, con una obra relativamente chica y acotada en inversión, puedan regar”, resume Ordoqui.

El relevamiento tiene un costo de US$ 500 más IVA. El técnico aclara que no sustituye el proyecto formal que debe presentarse ante las distintas reparticiones del Estado, pero sí permite tomar una decisión informada antes de incurrir en ese gasto.

Para quienes quieran avanzar, el contacto es por WhatsApp al (+598) 98 764 966 o al correo Esta dirección de correo electrónico está siendo protegida contra los robots de spam. Necesita tener JavaScript habilitado para poder verlo.

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