
ADP apuesta al Beef on Dairy para generar una oportunidad de negocio para los tambos y para la producción intensiva de carne de alta calidad sin aumentar el stock.
El Grupo ADP empezó a dar forma en Uruguay a un proyecto de Beef on Dairy (producción de carne con ganado lechero) que busca cambiar la lógica con la que se miran los terneros nacidos en los tambos. Lo que hoy muchas veces es un subproducto de bajo valor —o directamente un problema— puede transformarse en una fuente adicional de ingresos para el productor lechero y en una nueva oferta de carne para la cadena.
Detrás de la iniciativa está Matías Guigou, gerente de Producción Ganadera del grupo ADP, que viene siguiendo el desarrollo de este modelo en Estados Unidos y adaptándolo a la realidad local. La base es sencilla: integrar genética, recría y terminación en un sistema coordinado, donde cada eslabón tenga claro su rol y el valor del producto final.
“Si logramos producir más carne de calidad sin necesidad de aumentar el rodeo, ahí está la clave”, resumió el ejecutivo en diálogo con La Lechera.
Un modelo integrado, desde el tambo hasta el corral
La propuesta que impulsa el Grupo ADP no se limita al uso de toros carniceros sobre vacas lecheras. El planteo es estructurar un sistema cerrado donde participan el proveedor de genética, el distribuidor, el tambero, el recriador y el feedlot, con un flujo ordenado de animales e información.
En ese esquema, el productor lechero utiliza genética definida sobre una parte de su rodeo —generalmente sobre vacas que no se destinan a reposición— y los terneros son retirados a muy corta edad (máximo dos días). De esa forma, el tambo se libera de una de las etapas más complejas del sistema, que es la cría.
“El cuello de botella más grande para los tambos es la cría del ternero”, explicó Guigou. A partir de ahí, el sistema se apoya en centros de crianza y recría especializados que llevan al animal hasta un peso intermedio, antes de su ingreso al corral de engorde. En EEUU, por ejemplo, los terneros de los tambos permanecen en esas recrías unos 90 días o más y salen con 230-250 kg para los corrales.
Lo novedoso no es solo la logística, sino la lógica de negocio. El ternero deja de ser un residual y pasa a tener un valor similar al de un ternero de carne. Y, además, el sistema permite devolver información al origen: el desempeño de esos animales, su comparación con la media y el valor agregado generado por la genética.
“Es transformar un producto residual en un producto de tremendo valor”, resumió Guigou.
Escala potencial sin crecer en rodeo
Uno de los puntos que más entusiasma a ADP es el potencial de crecimiento del sistema en Uruguay. Según los últimos datos de Dicose, al 30 de junio había unas 390 mil vacas en ordeñe, y no sería difícil imaginar que en algunos años el “30% de ese rodeo pueda trabajar bajo esquemas de Beef on Dairy”, según Guigou.
En una primera etapa, con adopción parcial, el volumen podría ubicarse en algunas decenas de miles de terneros por año. Pero si el modelo se generaliza, el impacto sería mucho mayor.
Para Guigou, ese es el verdadero diferencial: generar volumen adicional de carne a partir de un sistema que ya existe, sin necesidad de expandir el stock vacuno. En un país que tiene capacidad instalada de faena por encima de su producción, el aporte potencial es significativo.
“Los machos que nacen muchas veces no son rentables para el tambo y terminan generando incluso un perjuicio ambiental y en términos de imagen hacia afuera. Hay una oportunidad enorme de capitalizar eso”, afirmó.
La pieza que falta: la recría
Más allá del potencial, el proyecto todavía tiene un punto crítico a resolver. ADP ya avanzó en acuerdos con proveedores genéticos y trabaja en cerrar la salida comercial con la industria, pero aún busca el socio que se encargue de la recría a escala.
“Hoy estamos en la etapa final de encontrar ese partner que haga la recría”, señaló Guigou.
La experiencia propia del grupo muestra que no se trata de una limitante tecnológica. Desde 2022, ADP ha recriado unos 3.500 terneros con sistemas de guachera automatizada, con buenos resultados en sanidad y eficiencia.
“La tecnología está disponible y no es cara. El desafío es armar el negocio”, resumió. “El cuello de botella hoy está en quién hace la recría”, insistió.
Un negocio que se construye desde el valor final
Otro eje central del planteo es cómo se define el valor del ternero y cómo se distribuye a lo largo de la cadena. ADP parte de una premisa clara: si el animal tiene genética y desempeño comparable al de un ternero de carne de alta calidad, debe pagarse como tal.
La cuenta, explicó Guigou, se construye desde atrás hacia adelante. El valor del animal terminado es el que define cuánto puede capturar cada eslabón, sin que el tambero quede relegado.
“La idea acá no es esconder nada”, dijo, en referencia a evitar esquemas donde el productor lechero quede con la menor parte del negocio. Para el Grupo ADP, la clave es generar un esquema transparente, donde todas las partes —tambo, recría, corral e industria— tengan incentivos alineados.
“La búsqueda no sería no compartir el valor, sino compartir ese valor rápido y generar volumen. Las eficiencias para nosotros van a venir más bien del lado de salir del mercado de reposición en un volumen relevante de la compra con acuerdos directos entre productores”, indicó el gerente del Grupo ADP.
Genética específica para el sistema
El proyecto se apoya en genética desarrollada específicamente para Beef on Dairy, con foco en facilidad de parto, crecimiento, eficiencia y calidad de carne.
ADP trabaja con Leachman Cattle, una de las empresas referentes en este tipo de desarrollos en Estados Unidos, en coordinación con Alta Genetics como distribuidor en Uruguay.
No se trata de cruzamientos al azar, sino de líneas diseñadas para maximizar el valor del animal dentro de este sistema integrado, tanto sobre vacas Holando como Jersey.
En paralelo, el grupo viene probando cruzamientos terminales en rodeos propios de carne, con mediciones sistemáticas y resultados que, según Guigou, refuerzan el potencial productivo de estas genéticas.
Para que el sistema funcione plenamente, la industria frigorífica tiene un rol clave. El objetivo es que estos animales sean reconocidos como ganado de carne de calidad, con valores alineados a los mejores terneros del mercado.
En Estados Unidos, explicó Guigou, los animales provenientes de Beef on Dairy han mostrado desempeños comparables —e incluso levemente superiores— a la media de programas como Certified Angus Beef en términos de calidad.
ADP busca replicar esa lógica en Uruguay, asegurando que el valor del producto final sostenga toda la cadena.
“Esto puede ser un bombazo si logramos que el productor lo pruebe y le cierre el negocio”, afirmó.
Genética compuesta para Beef on Dairy
El programa se basa en genética desarrollada específicamente para cruzamientos sobre rodeos lecheros de razas Holstein o Jersey.
Leachman Cattle utiliza toros Stabilizer™, una composición que combina Angus, Red Angus, Simmental y Gelbvieh/South Devon. El objetivo es integrar en un mismo animal facilidad de parto, eficiencia de conversión, crecimiento y calidad de carne.
Aplicado a tambos, este enfoque permite producir terneros con mayor valor comercial sin afectar la lógica del sistema lechero, optimizando el uso de una parte del rodeo para generar carne.
