
Hace 16 años se instalaba en el país la iniciativa del Grupo Tres Millones, que planteaba, de forma un tanto ambigua, llegar a ese número redondo que podía ser tanto en la producción de terneros como en la cantidad de animales faenados. El primero se logró. Para que se llegue al segundo se precisa otro plan que es aumentar la cantidad de vacas de cría, acercándola a los 5 millones de cabezas.
El último dato objetivo de vacas de cría en el país es el definitivo para el 30 de junio de 2025, cuando se contaron 4,39 millones de cabezas. Fue un récord para el país. En pocas semanas más se sabrá el dato provisorio de este año que, probablemente, supere ese récord y se ubique algo por encima de los 4,4 millones.
El precio del ternero manda y ha sido el gran aliciente para disminuir la cantidad de vacas que se envían a faena y aumentar las vaquillonas que se inseminan cada vez más jóvenes.
Este crecimiento de las vacas de cría se da en un contexto de relativa estabilidad del rodeo vacuno. Por lo tanto, el rodeo de cría gana en preponderancia como porcentaje del total de vacunos en el país. En 2025 la suma de vacas de cría y terneros eran 64% del total de vacunos. A principios de siglo no llegaba a 56%.
El espacio que dejan categorías típicas de una ganadería ineficiente, caso de los novillos de más de 3 años o de las vaquillonas de más de 2 años, es ocupado por la maquinita de producción que es el rodeo de cría. Y seguirá ganando espacio, tal como lo ha hecho en el correr de este siglo. En un principio ocupando parte del terreno que dejaba una majada ovina en caída, luego con un aumento de la eficiencia del engorde a nivel de pasturas mejoradas y cada vez más por la generalización de los corrales de engorde, tendencia que se mantendrá y que seguirá dejando espacio para el rodeo de cría.
Y este crecimiento se da a pesar de que la superficie ganadera cae por el aumento del área de cultivos y de tierras forestales.
El objetivo de mediano plazo debería ser alcanzar los 5 millones de vacas en el rodeo de cría. Con eso y un destete que, como mínimo, debería mantenerse en el 70% (la proporción actual), se producirían por año 3,5 millones de terneros. Aumentando dos puntos más el destete se llega a 3,6 millones de terneros, cantidad suficiente para mantener una exportación en pie en cantidades similares a las actuales y una faena que, ahí sí, rondará los 3 millones.
¿Cuánto falta para eso? Dependerá de la evolución de los mercados, de las posibilidades de colocación del producto en la mayor cantidad de destinos posibles, captando los mejores precios internacionales. El gobierno implementó a mediados del año pasado el plan Procría que, con financiamiento fundamentalmente del INAC, pretende mejorar los indicadores productivos de los predios criadores familiares, que son los que tienen los mayores inconvenientes para acceder a financiamiento que les permita realizar las inversiones necesarias.

5 millones de vacas de cría es alrededor de un 10% más que las que hay ahora. Se debería lograr sin necesidad de incrementar en esa proporción el rodeo vacuno, ya que, a la vez que crecen las vacas, deberían disminuir otras categorías. El aumento se deberá dar en los predios que hoy son de ciclo completo, seguramente yendo hasta una recría para vender esos animales a los corrales de engorde. Ahí cabrán más vacas. En los predios criadores, el rodeo de cría deberá aumentar fundamentalmente por una mayor cantidad de terneros producidos.
Con un rodeo total del orden de 12 millones de cabezas, 5 millones de vacas y 3,5 millones de terneros implicaría que el rodeo de cría represente 70% de los vacunos totales.
Nada descabellado, es un poco menos que la proporción del rodeo de cría en Estados Unidos. Hacia allí se va. Dependerá de que las condiciones sigan siendo favorables y de que se puedan enfrentar sin que dejen mayores heridas los contratiempos que, se sabe, en algún momento van a llegar.
