
Para el operador Enrique Patiño, el ganado gordo atraviesa un ajuste con valores en retroceso y sin un piso claro, mientras que en la reposición la exportación en pie vuelve a marcar referencias para los terneros.
El mercado ganadero atraviesa una transición más marcada en el segmento del ganado gordo que en la reposición. Mientras la industria ajusta valores y reduce su actividad, la exportación en pie reaparece como un actor clave para sostener el negocio de los terneros en plena zafra.
Para Enrique Patiño, del escritorio Luis Alberto Patiño SRL, el escenario actual combina un mercado del gordo que todavía no encuentra referencia firme y una reposición que, pese a valores exigentes, mantiene dinamismo.
El consignatario describió un mercado con distintas velocidades según la categoría y el tipo de productor. Los ganados especiales y escasos siguen firmes, pero no abundan, y eso limita las referencias.
“Hay productores más novilleros que todavía tienen en la cabeza valores de US$ 5,40 o US$ 5,50 para el novillo especial, pero a estos niveles no es tan vendedor”, explicó en diálogo con Informe Tardáguila. En paralelo, las referencias actuales de la industria se ubican bastante por debajo de esas aspiraciones.
Hoy, los negocios por novillo se mueven en torno a US$ 5,00 por kilo, mientras que la vaca se ubica en el eje de US$ 4,60 a US$ 4,70, niveles que no logran generar fluidez en la oferta.
Patiño marcó que el ajuste ha sido notorio en pocas semanas. “Hace 20 días hablábamos de una vaca gorda holandesa en US$ 5,00, y hoy hay plantas pasando US$ 4,30 para vaca Holando con destino a faena”, señaló.
A eso se suma una operativa industrial más acotada, con menos plantas activas y una mayor presencia de ganado de corral y negocios ya pactados, lo que reduce la presión compradora inmediata.
En ese contexto, el operador fue claro: “No me animaría a hablar de piso. No todas las categorías hoy lo tienen”.
Exportación en pie sostiene la reposición
En contraste, el mercado de reposición muestra otra dinámica, con valores firmes en pantalla pero más difíciles de convalidar en el negocio directo.
Patiño indicó que, en el campo, los valores de los terneros más destacados —especialmente castrados o de origen reconocido— se ubican por encima de lo que muchos operadores consideran sostenible.
Sin embargo, la exportación en pie volvió a jugar un rol determinante para sostener el mercado. “Es lo que le está poniendo un poco de piso a los negocios, sobre todo en los lotes más chicos o más desparejos”, afirmó.
Para el ternero típico de 170-180 kilos, el operador ubicó un piso en el entorno de US$ 3,80 por kilo, desde donde luego se construyen los valores hacia arriba según calidad y volumen.
Ese factor también se trasladó a la dinámica de las pantallas, donde se observaron precios firmes y alta colocación en plena zafra.
Clima, oferta y un mercado en transición
El clima empieza a jugar su partido en el ánimo del productor, con lluvias que mejoran la perspectiva forrajera, aunque persisten problemas de aguadas en varias zonas. Según Patiño, esa recomposición puede reactivar decisiones de compra en las próximas semanas, a medida que se normalicen las condiciones.
En el corto plazo, el mercado del gordo seguirá condicionado por la oferta —con mayor salida de vacas y ganado de industria— y por una demanda industrial más selectiva.
“Estamos en un aterrizaje moderado de expectativas, con un trancazo importante en la industria y menos plantas operando”, resumió. El "equilibrio", entiende, "todavía está por definirse".