El presidente de la Cámara de la Industria Frigorífica (CIF), Eduardo Urgal, analizó el momento del mercado, la caída de la faena y los desafíos estructurales del sector. Advirtió sobre márgenes muy ajustados, capacidad ociosa y la necesidad de sostener niveles de actividad para evitar un deterioro mayor del negocio.
El mercado ganadero atraviesa un momento de ajuste tras un 2025 de fuerte suba, en un contexto donde la menor actividad industrial empieza a reflejarse tanto en los precios como en los indicadores del sector.
Para Eduardo Urgal, director de Frigorífico San Jacinto y Pando, y presidente de la CIF, el punto de partida es claro. “El precio de la hacienda ha sido y será siempre la consecuencia del precio de la carne exportada”, dijo este miércoles en entrevista con Valor Agregado de Oriental Agropecuaria.
Con un ingreso medio de exportación que en las últimas semanas mostró cierta recuperación, la discusión pasa hoy por cuánto de ese valor puede trasladarse al ganado. Sin embargo, Urgal pone el foco en otro elemento clave: el nivel de actividad.
“En la medida que la actividad sea más chica, el indicador va a ser más lindo, pero en detrimento del futuro del negocio”, advirtió.
La señal más clara está en la faena. “Con 22.000 cabezas no vamos a ningún lado. Con 30.000 tampoco. Recién con 40.000 empezamos a ver algo de luz”, afirmó, dejando en evidencia la preocupación por la capacidad ociosa de la industria y la dificultad para diluir costos fijos.
Urgal: “Es frustrante que una empresa pague por errores que se generan en la producción”
En ese contexto, el ajuste de precios de las últimas semanas aparece como una consecuencia lógica de un mercado que perdió dinamismo.
“Pasamos de negocios en el eje de US$/kg 5,80 a un mercado de US$/kg 5 a US$/kg 5,20. Hoy directamente no hay mercado”, resumió.
Para Urgal, el ciclo reciente tuvo excesos que ahora están corrigiendo. “Veníamos pagando más de lo que se podía pagar y nos tocó sufrir durante un trimestre o un cuatrimestre. Hoy no hay industria que quiera seguir trabajando poniendo plata”, señaló, en referencia a márgenes negativos en la operativa.
Lo que puede pasar a futuro
De cara a las próximas semanas, anticipó un escenario de cautela, con productores e industria midiendo posiciones. “Para que el precio suba o baje tiene que haber mercado, y hoy no lo hay”, sostuvo, aunque reconoció que las condiciones forrajeras permiten cierta retención de ganado.
Más allá de la coyuntura, el foco de la industria está en la sostenibilidad del negocio. Urgal relativizó las visiones más optimistas sobre el segundo semestre y el posible impulso de China o de nuevos acuerdos comerciales.
“Los que queremos estar muchos años en este negocio somos bastante escépticos de esos escenarios, porque ya los vivimos y sabemos cómo terminan”, afirmó.
En esa línea, advirtió sobre los riesgos de un mercado excesivamente tensionado por precios. “El bolsillo no resiste cualquier cosa. Cuando se pierde consumo, recuperarlo es mucho más difícil”, señaló, y planteó que “trabajar con valores más estables es mucho más saludable” para toda la cadena.
Otro de los puntos que puso sobre la mesa es la relación entre actividad industrial y estructura del sector. “En la medida que no tengamos ganado para faenar y la actividad esté estrangulada, la posibilidad de generar margen es muy baja”, indicó, al tiempo que alertó sobre el impacto de plantas cerradas y menor utilización de la capacidad instalada. Puso como ejemplo, las 4 plantas cerradas de las dos multinacionales brasileñas (MBRF y Minerva).
En ese sentido, insistió en la necesidad de mirar el negocio con una visión más amplia. “No se puede analizar el mercado solo por el precio de la carne o por un acuerdo comercial. Si no hay producción, no hay negocio”, resumió.
Por úlitmo, Urgal dejó una reflexión de fondo sobre el rol de la industria en la economía. “La riqueza de un país no está en los recursos naturales, sino en el desarrollo de su industria”, afirmó, y advirtió sobre un proceso de pérdida de competitividad que, a su juicio, debería ser atendido con una mirada de largo plazo.

