Desde París
La búsqueda de practicidad, salud y nuevas experiencias está transformando los hábitos alimentarios. Un estudio presentado en SIAL París 2026 muestra que 10% de los consumidores mundiales sustituye cada vez más comidas tradicionales por snacks, mientras la industria responde con productos ricos en proteínas, fibras y formatos individuales.
Las comidas tradicionales están cediendo parte de su espacio a nuevas formas de alimentación, más rápidas, flexibles y adaptadas a las necesidades de cada consumidor. La tendencia quedó reflejada en SIAL París 2026, donde los snacks saludables, las porciones individuales y los alimentos funcionales ocuparon un lugar destacado entre las innovaciones de la industria.
De acuerdo con un estudio de Kantar presentado en SIAL Insights 2026, el 10% de los consumidores a nivel mundial declara que sustituye cada vez más las comidas tradicionales por snacks a lo largo del día. En Francia, esa proporción alcanza el 4%.
A su vez, el 12% de los consumidores mundiales aumentó sus compras de comidas listas o casi listas para consumir, frente al 5% registrado en el mercado francés.
Karin Perrot, directora experta en Alimentación de Kantar, aclaró que la fragmentación de las comidas todavía es parcial, pero destacó que la búsqueda de practicidad ya está instalada entre los consumidores y favorece formatos de alimentación más flexibles y funcionales.
El movimiento también tiene su expresión comercial. Según datos de Circana publicados en julio de 2026, las ventas de snacks aumentaron 5,5% en valor en los seis principales mercados europeos analizados, hasta alcanzar € 186.000 millones. La cifra comprende el mercado amplio de snacks y no exclusivamente los productos listos para consumir.
Salud y practicidad
El crecimiento de esta categoría no responde únicamente a la necesidad de comer algo rápido. También refleja una mayor preocupación por el aporte nutricional de los alimentos.
Según SIAL Insights, casi uno de cada tres consumidores mundiales prioriza la compra de snacks especialmente ricos en proteínas, fibras, minerales y vitaminas.
La industria está respondiendo con productos que combinan ingredientes naturales, beneficios nutricionales y presentaciones fáciles de transportar.
Entre las novedades exhibidas en París aparecieron chips de hongos shiitake ricos en fibra, snacks elaborados con algas, dátiles sin azúcar añadido y alternativas a base de garbanzos o sorgo.
Las legumbres y los cereales también están ganando espacio en productos que ya no buscan necesariamente sustituir a la carne, sino ofrecer nuevas opciones para distintos momentos del día.
Una de las innovaciones premiadas fue la de la empresa francesa Cocoriton, con un alimento vegetal que combina trigo, espinaca y espirulina, recubierto con una preparación a base de legumbres. El producto se destaca por su contenido de proteínas y fibras.
Porciones pequeñas, nuevos productos
Otro cambio relevante es el desarrollo de alimentos en pequeños bocados, fáciles de compartir o consumir fuera del hogar.
En el sector lácteo, la empresa austríaca Die Käsemacher obtuvo un premio de innovación con bocados de queso fresco de cabra combinados con chocolate blanco y coco, que incorporan un color violeta natural obtenido del ube, un tubérculo asiático.
También se destacaron propuestas que transforman recetas tradicionales en snacks, como pequeños bocados de aligot francés, una preparación a base de papa y queso.
La innovación alcanza incluso a los productos cárnicos. La italiana BEJERKY Snacks fue premiada por desarrollar chips crocantes elaborados con embutidos como salame, speck y panceta, horneados en lugar de fritos.
Son ejemplos de una tendencia que busca agregar valor a materias primas conocidas mediante nuevos formatos, texturas y ocasiones de consumo.
El fin del consumidor único
Más allá del crecimiento de los snacks, un informe elaborado por SIAL y la consultora NellyRodi, titulado La nueva era de la alimentación, plantea que la industria está dejando atrás un modelo de consumo uniforme.
El estudio identifica siete grandes motivaciones que influyen en las decisiones alimentarias: bienestar, placer, independencia, restricciones económicas o de salud, convicciones personales, influencia social y rendimiento físico o mental.
La alimentación comienza a responder a necesidades cada vez más específicas, desde mejorar la digestión o incrementar la energía hasta adaptar las comidas al tiempo disponible y al presupuesto familiar.
El informe señala que 48% de las personas dedica menos de 15 minutos diarios a preparar la cena, aunque no quiere sacrificar sabor ni salud, según datos de McKinsey citados en el documento.
Para la industria, esta transformación plantea el desafío de desarrollar productos más segmentados, con beneficios claros, presentaciones adaptadas y mayor capacidad de respuesta a los cambios de la demanda.
La conclusión que surge de SIAL es que el consumidor no está abandonando necesariamente los alimentos tradicionales, pero sí está modificando cómo, cuándo y por qué los consume.
Para los productores y las industrias alimentarias, incluidos los sectores cárnico y lácteo, las oportunidades no pasan únicamente por aumentar los volúmenes de producción. También aparecen en la posibilidad de ofrecer nuevas presentaciones, productos de mayor valor agregado y soluciones que respondan a estilos de vida cada vez más diversos.



