Con la guerra en Medio Oriente como telón de fondo, los granos mantuvieron una tendencia firme en Chicago. La soja completó seis semanas consecutivas de subas, mientras que el maíz sumó la tercera semana alcista seguida, impulsados principalmente por el fuerte aumento del petróleo y su impacto sobre los biocombustibles.
La oleaginosa cerró la semana con subas cercanas al 2%, con el contrato mayo en US$/t 450,20 y julio en US$/t 454,70. El principal sostén del mercado fue el aceite de soja, que alcanzó máximos en más de tres años, favorecido por el rally del crudo y por las expectativas de mayor demanda para biodiésel en Estados Unidos.
El encarecimiento de la energía tras el cierre del Estrecho de Ormuz volvió más competitivos a los biocombustibles frente a los combustibles fósiles, fortaleciendo tanto al aceite como a la soja. Sin embargo, el mercado también enfrenta factores bajistas, como el ingreso pleno de la cosecha récord de Brasil y exportaciones estadounidenses que siguen por debajo de las del año pasado.
El maíz también extendió la tendencia alcista y completó su tercera semana de subas, con el contrato mayo en US$/t 183,95 y julio en US$/t 188,28. El impulso volvió a venir del mercado energético, ya que el mayor precio del petróleo mejora la competitividad del etanol. A esto se sumaron buenas cifras de producción de etanol en Estados Unidos y exportaciones que continúan adelantadas respecto al ciclo anterior.
El trigo, por su parte, mostró un comportamiento más volátil, aunque se mantuvo en niveles firmes debido a la incertidumbre geopolítica que afecta tanto a regiones demandantes de Medio Oriente como al polo exportador del Mar Negro. La posición mayo cerró la semana en US$/t 227 (-0,5%).
Como contracara del rally energético aparece el aumento de los costos agrícolas. El encarecimiento de los insumos derivados del petróleo, en particular fertilizantes, comienza a generar preocupación entre productores y podría influir en las decisiones de siembra en la próxima campaña.
Fuente: Con Granar Research
