
Juan Baraldo, economista de Opypa, presentó en la jornada Experiencias de Riego los resultados de la evaluación de las Estrategias Asociativas de Agua para la Producción, que analizó ocho proyectos con horizonte de 15 años.
El economista Juan Baraldo, técnico de la Oficina de Programación y Política Agropecuaria (Opypa) del Ministerio de Ganadería, Agricultura y Pesca, presentó en la jornada Experiencias de Riego los resultados de la evaluación de las Estrategias Asociativas de Agua para la Producción (EAAP), un programa impulsado a partir de 2010 en el marco de los ejes estratégicos del MGAP para mejorar la competitividad, la intensificación sostenible y la adaptación al cambio climático.
El programa convocó a organizaciones a presentar propuestas colectivas de uso del agua, con articulación entre el MGAP, el INIA, el Inale, el Instituto de Colonización, el BROU, Udelar y Dinagua. La evaluación analizó ocho proyectos mediante un monitoreo periódico y protocolizado de los resultados técnicos, productivos y económicos del riego, con un análisis de costo-beneficio proyectado a 15 años y una tasa de descuento del 7,5%.
Los resultados globales fueron positivos. Considerando el enfoque del proyecto en su conjunto, la relación beneficio-costo total fue de 1,3 valorado en recría y de 1,2 valorado en leche, con una Tasa Interna de Retorno (TIR) del 11,1% y 10,4% respectivamente. Sin embargo, los resultados variaron significativamente entre proyectos: algunos alcanzaron tasas de retorno superiores al 29%, mientras que otros arrojaron valores negativos, asociados principalmente a menor cantidad de zafras evaluadas o a dificultades en la gestión.
El análisis desde el punto de vista de los fondos propios, descontando el financiamiento público, mostró resultados aún más favorables, con una relación beneficio-costo de 2,6 y una Tasa Interna de Retorno del 67,3% para el conjunto de proyectos. Esto refleja el impacto del subsidio estatal como palanca para viabilizar las inversiones privadas.
En las lecciones aprendidas, Baraldo destacó que los proyectos exitosos fueron aquellos impulsados por organizaciones sólidas, con productores y dirigentes comprometidos, y con acompañamiento técnico continuo desde la formulación hasta el monitoreo.
La articulación entre organizaciones de productores e instituciones públicas fue señalada como “un factor diferencial para el éxito”. El economista también subrayó que el modelo funcionó especialmente bien en campos del Instituto de Colonización y planteó la necesidad de explorar mecanismos financieros privados o combinados para expandir estas iniciativas.


