El gerente comercial de Megaagro, Santiago Raffo, destacó un fuerte movimiento en la siembra de maíz de primera y estimó que el área total podría ubicarse entre 350 mil y 370 mil hectáreas. En fertilizantes, la demanda se aceleró y la urea azufrada ronda los US$/t 550, mientras las dificultades logísticas ponen el foco en la disponibilidad.
El mercado de fertilizantes entró en una fase de fuerte actividad con el avance de las siembras de verano, según explicó el Ing. Agr. Santiago Raffo, gerente comercial de Megaagro. Tras varias semanas en las que los productores demoraron las decisiones de compra, el comienzo de la implantación del maíz y las primeras chacras de arroz provocaron una concentración de pedidos y una mayor presión sobre la logística.
“Hoy hay una avalancha de pedidos de carga”, afirmó Raffo durante la Expo Prado. Explicó que el nitrógeno continúa siendo el fertilizante con mayor volatilidad, condicionado por la situación internacional y las tensiones en torno al Estrecho de Ormuz. De todas formas, consideró que los precios están firmes pero sin una corrida sostenida al alza.
Como referencia, una urea azufrada se ubica actualmente en el entorno de US$/t 550, aunque el valor varía según presentación, lugar de retiro y condiciones de financiación.
En los fosfatados, Raffo señaló que Uruguay ha mantenido valores relativamente bajos frente a las referencias internacionales, en parte porque la demora de los productores en tomar decisiones limitó los ajustes. Los precios siguen altos en términos históricos, pero con mayor estabilidad que los nitrogenados.
El principal punto de atención pasó ahora por la disponibilidad. “Hoy lo que más pesa es poder cargar”, indicó. La fuerte concentración de la demanda, algunas fórmulas con existencias reducidas, las demoras de los buques y las dificultades vinculadas al puerto están agregando presión. Por eso, recomendó que los productores que ya definieron sus planes de siembra aseguren sus necesidades. “Si bien no hay una disparada de precios para arriba, prima la disponibilidad”, sostuvo.
El maíz apunta a un área de 350 mil a 370 mil hectáreas
Raffo destacó el fuerte movimiento que está mostrando la siembra de maíz de primera y estimó que, sumando las implantaciones tempranas y de segunda, el cultivo podría alcanzar entre 350 mil y 370 mil hectáreas. “Veo un movimiento de primera muy bueno”, señaló.
La incógnita estará en el maíz de segunda, que será el que termine de definir la superficie total. Según Raffo, la decisión dependerá principalmente del clima, de las fechas que finalmente queden disponibles después de los cultivos de invierno y de las posibilidades de implantar soja de segunda en tiempo y forma.
El mejor precio de la soja volvió a darle competitividad a la oleaginosa, aunque Raffo entiende que los planes de siembra están mayoritariamente definidos. Si las fechas se atrasan y cae el potencial de rendimiento de la soja de segunda, podría aumentar el pasaje hacia maíces tardíos. “Día a día que se atrase, perdemos kilos. Ahí resurge cambiar a maíz”, explicó.
A su juicio, un año con buenas lluvias puede favorecer esa alternativa, tanto por su potencial productivo como por la posibilidad de desplazar la cosecha hacia momentos más convenientes.
Raffo destacó que, a diferencia de otros años, actualmente existen distintas opciones con perspectivas de margen positivo, lo que permite al productor ajustar su decisión de acuerdo con la evolución del clima y las fechas de siembra.


