
En el marco de la Expoactiva Nacional, Mario Sampaolesi analizó el impacto del clima en la soja, la volatilidad del mercado internacional y las perspectivas para la próxima zafra de invierno, con foco en camelina y colza.
En un contexto marcado por la volatilidad de los mercados por la guerra en Medio Oriente y la incertidumbre climática, la originación de granos enfrenta un escenario desafiante para la actual zafra de verano. La combinación de precios que reaccionan a factores externos y cultivos afectados por la falta de lluvias genera una dinámica compleja al momento de cerrar negocios.
En entrevista con Informe Tardáguila durante la Expoactiva Nacional, Mario Sampaolesi, head de Originación de Cereales y Oleaginosas de LDC Uruguay, señaló que el foco hoy está puesto en “armar los programas de exportación” con menores volúmenes, sin perder de vista las oportunidades que abre la volatilidad internacional.
Al mismo tiempo, el ejecutivo proyectó una campaña de invierno con fuerte protagonismo de las brásicas, impulsadas por la relación de precios y la disponibilidad de insumos, en un escenario donde cultivos como colza y camelina ganan espacio frente a los tradicionales (trigo y cebada).
¿Cómo están viendo hoy el mercado en un contexto de alta incertidumbre?
Estamos en un escenario de mucha volatilidad. Los mercados se mueven por factores externos como la geopolítica, la guerra en Medio Oriente o las relaciones entre China y Estados Unidos. Eso genera incertidumbre, pero también oportunidades.
El gran desafío hoy es leer esos movimientos y ver cómo aprovecharlos, porque si bien los precios pueden mejorar, también tenemos menos kilos por el impacto del clima. Entonces, el foco está en cómo armar los programas de exportación con los volúmenes que realmente vamos a tener.
¿Se pudo aprovechar la suba de precios que tuvo la soja en las últimas semanas?
Es una situación difícil, porque el mercado sube por factores externos, pero el productor mira la chacra y ve que el cultivo no acompaña. Hubo algunas ventas en las últimas semanas, pero no se capturaron todas las oportunidades que se hubieran dado en un año normal.
Ahora el desafío es esperar el clima en los próximos días, ver si se puede poner un piso a la cosecha y empezar a trabajar sobre la producción real que vamos a tener.
¿Qué escenario manejan hoy en términos de rendimientos?
Es difícil dar un número porque la situación es muy dispar según la zona. No hay un daño uniforme a nivel país.
Hay zonas del norte y del este que están mejor, pero en el litoral sur, especialmente en áreas como Mercedes o Dolores, es donde se concentran los mayores problemas y donde está gran parte de la producción.
Hoy estamos manejando un escenario de rendimientos en el entorno de kg/ha 1.800 a 1.900, quizás algo más optimistas que otros analistas. Las lluvias de los próximos días pueden ayudar a frenar pérdidas y mejorar algunos resultados, sobre todo en soja de segunda. En nuestro caso, prevemos una cosecha sobre un eje de 2 millones de toneladas.
Pensando en la próxima zafra, ¿qué rol van a tener los cultivos de invierno?
Estamos lanzando la tercera campaña de camelina, que es un cultivo en el que venimos trabajando fuerte. El objetivo es alcanzar un área en torno a las 5.000 hectáreas.
Además, este año estamos retomando con más fuerza el negocio de colza. Creemos que las brásicas van a ser una muy buena alternativa para el invierno, más allá de lo que se haga en trigo o cebada.
¿Se puede esperar un aumento fuerte del área de brásicas este año?
Es un poco prematuro, pero con el contexto actual, sobre todo por el precio y la disponibilidad de fertilizantes, creemos que las brásicas van a tener un piso de 300.000 hectáreas.
Eso es lo que estamos viendo en base a lo que nos transmiten los productores. Puede haber incrementos del área, dependiendo de las rotaciones y la estrategia de cada uno, pero claramente van a ganar protagonismo.



