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Las precipitaciones acumularon entre 60 y 110 milímetros según la zona, más intensas en la franja costera, y obligaron a los productores a recurrir a los drones para aplicaciones de nitrógeno, fungicidas e insecticidas mientras el piso no da tregua.

El gerente comercial de Copagran filial Colonia, Marcelo Fraga, contó a Informe Tardáguila que la zona del litoral sur tuvo lluvias que oscilaron entre 60 y 110 milímetros según la cercanía a la costa: en Carmelo y las chacras más próximas al río fue donde más precipitó, mientras que hacia Ombúes de Lavalle los registros rondaron los 50 y 60 milímetros.

"Veníamos con días feos, húmedos, mucho barro", describió, y explicó que la falta de piso sigue complicando las tareas pese a que este viernes salió el sol, con una ventana de cuatro a seis días despejados antes de una nueva lluvia prevista para el jueves próximo.

Para aprovechar esa ventana, los productores intensificaron el uso de drones, tanto para completar aplicaciones de urea iniciadas antes de las lluvias como para fungicidas e insecticidas.

Fraga reconoció que el drone no es la herramienta ideal para fertilizar cultivos extensivos, pero remarcó que "es mejor que nada": frente a la disyuntiva entre aplicar con drone o no aplicar directamente, la primera opción se impuso, y las empresas de drones de la zona, que en poco tiempo pasaron de uno a dos y hasta tres equipos, están totalmente comprometidas, con una demanda que ya las tiene con turnos llenos para los próximos cuatro o cinco días.

En cuanto al estado de los cultivos, Fraga fue optimista: llegaron muy bien implantados, con buen desarrollo y sanos, y las aplicaciones —en varios casos preventivas— ayudaron a sostener ese estado.

El clima fresco que acompañó al sol de este viernes también juega a favor, ya que evita la combinación de calor y humedad que favorece la aparición de hongos. Hubo algún episodio puntual de granizo chico en zonas acotadas, pero sin impacto relevante sobre el cultivo.

De cara al verano, el productor está con buen ánimo: los valores del grano y las reservas de humedad en el perfil del suelo alientan las perspectivas, y ya hay productores reservando semilla de maíz y soja y organizando la logística de insumos para arrancar la siembra de verano a partir de mediados de setiembre, cuando las condiciones de temperatura del suelo lo permitan. "El balance es positivo", resumió Fraga.

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