Cabaña Don Roberto, colocó el 100% de la oferta en la Asociación Agropecuaria de Salto, con una suba del 36,9% respecto a la zafra pasada. Los negocios a cargo de Gaudín Hnos, Megaagro y Julio Gaudín Agronegocios.
El local de la Asociación Agropecuaria de Salto fue el punto de encuentro para el remate anual de cabaña Don Roberto, del doctor Marcelo Texeira Núñez y familia. Con instalaciones colmadas por una numerosa concurrencia de productores y amigos y una activa operativa telefónica, la séptima edición del remate anual transcurrió a un ritmo vertiginoso, logrando la colocación total de los 49 toros ofrecidos a una cotización media de US$ 6.602, marca que representa una suba 36,9% respecto a la zafra pasada.
1En el detalle, los toros Aberdeen Angus fueron 32, y se colocaron a US$ 6.885 dólares. El máximo correspondió al RP 511, DR Mac Angus Cuadillo, que fue adquirido por Roberto Knecht a US$ 13.200 dólares, mientras que el piso para la raza se ubicó en 4.800 dólares. A su vez, en los Polled Hereford, línea fundacional de la cabaña salteña, se dispersaron 17 toros a una media de US$ 6.071, con un techo de US$ 8.400 y un mínimo de US$ 3.840. Uno de los toros de destaque del Hereford, previsto que entrara solo en un lote, se lastimó previo al remate, por lo que quedó en la estancia, de ahí que fueran 49 y no 50 los toros ofertados por la cabaña.
Al comienzo de la subasta se ofertaron los vientres, donde Don Roberto colocó 22 vientres Polled Hereford a una media de US$ 1.762, distribuidos en ocho vacas preñadas que cotizaron a US$ 1.800 y 14 vaquillonas a US$ 1.740. En tanto, las hembras Angus de las firmas invitadas sumaron 72 cabezas a un promedio de US$ 1.601, donde El Talero SG, de Rosario y José Luis Savio, despachó 40 vaquillonas a US$ 1.800 y 20 terneras a US$ 1.320, mientras que Estancia Don Pipo, de Christine Von Bonstetten, comercializó 12 vaquillonas a US$ 1.404.
Al terminar el remate, el doctor Marcelo Texeira Núñez expresó su satisfacción por el acompañamiento recibido y remarcó que el conjunto de toros exhibió una gran paridad de punta a punta, tanto en estructura fenotípica como en su respaldo objetivo de datos, destacando que el productor recompensa esa consistencia porque sabe que la genética responde en condiciones de campo exigentes.



