La decisión se conoció luego de que la propia firma solicitara el procedimiento hace una semana, en medio de deudas superiores a US$ 120 millones y ocho meses de sueldos atrasados a sus empleados.
La Justicia de Santa Fe dispuso la quiebra de Sancor Cooperativas Unidas Limitada, poniendo fin a casi un siglo de trayectoria de la emblemática empresa, que atravesaba una crisis desde hacía más de 20 años. La decisión se conoció luego de que la propia firma solicitara el procedimiento hace una semana, en medio de deudas superiores a US$ 120 millones y ocho meses de sueldos atrasados a sus empleados.
El fallo fue emitido por la Justicia de Rafaela, que además declaró la inaplicabilidad del procedimiento de salvataje previsto en el artículo 48 de la Ley de Concursos y Quiebras (24.522). En ese marco, se dispuso que la sindicatura, integrada por los contadores Ignacio Martín Pacheco Huber y Juan Luis Tomat, continúe al frente del proceso con la obligación de actuar con celeridad, bajo apercibimiento de remoción ante eventuales incumplimientos.
La resolución establece que seguirán operando los establecimientos que mantengan actividad productiva, especialmente aquellos con contratos en curso. En los demás casos, se ordenó preservar los activos para evitar su deterioro.
La definición sobre qué plantas continuarán en funcionamiento deberá ser informada en un plazo de cinco días por la sindicatura y la coadministración, junto con un análisis técnico de cada unidad productiva.
El pedido de quiebra presentado por la propia compañía días atrás formalizó un escenario que ya se consideraba irreversible.
Fundada en 1938 en Sunchales, Sancor llegó a liderar el sector lácteo en la década del '90, con un procesamiento superior a 4,6 millones de litros de leche diarios.
Ese volumen reflejaba no solo su capacidad productiva, sino también un modelo cooperativo que integraba a cientos de productores y se posicionaba como referencia a nivel nacional e internacional.
Con el paso de los años, esa posición se fue erosionando. Para 2009, la producción había descendido a 3 millones de litros diarios y la empresa ya había perdido el liderazgo del mercado. La caída continuó en la última década, hasta quedar relegada a posiciones marginales.
En la antesala de la quiebra, la firma procesaba apenas unos 700 mil litros diarios —incluyendo producción propia y de terceros—, lo que evidencia la magnitud del retroceso. Sus plantas, ubicadas en Santa Fe y Córdoba, operaban con volúmenes variables y bajo esquemas fragmentados, como acuerdos a fasón y tercerizaciones, en un intento por sostener la actividad.
Fuente: Cadena 3
