La Asociación de Exportadores de Ganado de Irlanda (ILEA) intensificó su lobby ante eurodiputados y legisladores irlandeses, en una oposición que mantiene desde 2019 y que ahora se apoya en estudios sobre el uso del aditivo en sistemas de engorde de Brasil, Argentina y Uruguay.
ILEA reafirmó su rechazo al acuerdo comercial entre la Unión Europea y el Mercosur para la carne vacuna, una postura que sostiene desde que se opuso por primera vez al tratado en 2019. Según la entidad, el caso en contra del acuerdo "solo se fortaleció" a medida que surgió más evidencia sobre las prácticas de producción en los países exportadores vinculados al Mercosur y sobre lo que considera salvaguardas insuficientes para los productores europeos.
La organización cita estudios de Brasil, Argentina y Uruguay que muestran el uso de monensina en sistemas de producción de ganado de carne, especialmente en feedlots y en la etapa de terminación. Aclara, de todas formas, que esos trabajos —que incluyen ensayos primarios, una revisión brasileña reciente y estudios argentinos y uruguayos— no alcanzan por sí solos para probar que el uso del aditivo sea uniforme en todas las cadenas de exportación.
Para ILEA, el punto no es menor: la Unión Europea no autoriza el uso de monensina con fines promotores de crecimiento dentro del bloque. Por eso sostiene que el acuerdo expondría a los productores irlandeses a una competencia con importaciones producidas bajo condiciones regulatorias y productivas "materialmente distintas", sin garantías adecuadas de una cancha pareja en la práctica.
La entidad está reuniéndose con eurodiputados y legisladores irlandeses para explicarles las implicancias del acuerdo sobre los productores de carne, las comunidades rurales y la integridad de los estándares alimentarios europeos, y les pide reconocer que la discusión "no es solo una cuestión de volúmenes comerciales, sino de estándares, equidad y capacidad de control".
"Los productores irlandeses no deberían tener que competir contra importaciones cuyo modelo de producción puede incluir prácticas incompatibles con los estándares que se les exigen a los productores de la UE", sostuvo la asociación, que dijo que va a seguir oponiéndose al acuerdo "en los términos más firmes".



