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La nueva zafra encuentra al productor Gabriel Carballal con unas kg/ha 800 de soja cubiertas a un promedio próximo a US$/t 440. Para el maíz ya aseguró comprador por la mitad de su producción potencial, aunque decidió mantener abierto el precio hasta más cerca de la cosecha.

Gabriel Carballal encara la nueva zafra de verano con una parte de la soja ya comercializada y con comprador definido para aproximadamente la mitad del potencial de producción de maíz. En su caso, cerca de 80% del área se encuentra actualmente ocupada por cultivos de invierno, por lo que buena parte de la soja será de segunda, explicó en diálogo con Informe Tardáguila. 

Dentro de la superficie destinada a soja, Carballal estima que entre 30% y 40% será de primera y el resto se implantará después de los cultivos de invierno. Si las condiciones climáticas lo permiten, espera una siembra ágil de las chacras de primera. Posteriormente comenzará la implantación sobre las áreas que vayan liberando colza, cebada, carinata y trigo.

Soja con un mejor punto de partida

Carballal ya tomó coberturas sobre unas kg/ha 600-800 de soja mediante una combinación de ventas físicas, opciones put y otras herramientas del mercado de futuros. El precio promedio de esas operaciones se ubica próximo a US$/t 440, con negocios que van desde US$/t 420 hasta US$/t 455 y buena parte de las fijaciones sobre US$/t 440-450.

“Son precios buenos, que eso es lo interesante”, destacó. Para el productor, el escenario comercial representa un punto de partida más favorable que el de la zafra anterior y le permitió comenzar a reducir el riesgo antes de la siembra.

Maíz con comprador, pero todavía sin precio

En maíz, Carballal manejará unas 150 hectáreas, aproximadamente un tercio de primera y dos tercios de segunda. El maíz de primera ya fue sembrado y ahora el productor trabaja en la estrategia comercial para esa producción.

Ya tiene acordado un comprador —un feedlot de la zona— para aproximadamente la mitad de su rendimiento potencial, aunque todavía no fijó el precio. “Nos vamos a esperar un poquito a ver qué pasa hacia la cosecha”, explicó. La expectativa es que el maíz de primera esté pronto para cosechar durante febrero.

La estrategia muestra así dos caminos diferentes: en soja aprovechó las oportunidades para asegurar anticipadamente valores considerados atractivos, mientras que en maíz priorizó garantizar la colocación de una parte importante de la producción y mantener abierto el precio a la espera de cómo evolucione el mercado hacia la cosecha.

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